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Despedida al P. Horacio Arias

Dic 1, 2016   //   by equipo de comunicacones   //   Institucional, Noticias  //  Sin Comentarios
Con mucho dolor, la Diócesis de Río Cuarto depidió el pasado 26 de noviembre al Padre Horacio Arias, después de transitar una larga enfermedad.

Biografía

horacio-ariasEl Padre Horacio nació el 3 de enero de 1943 en Alpa Corral. Hijo de Don Rafael Arias y de Doña María Salomé Ortiz. Ingresó al Seminario de la Sagrada Familia, Río Cuarto, donde cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía. La etapa de la teología la realizó en el Seminario de Córdoba. Fue ordenado sacerdote por Mons. Moisés Julio Blanchoud el 7 de febrero de 1970 en Alpa Corral. Fue Vicario Parroquial en La Carlota y en la Parroquia N. S. de Luján y San Martín de Porres, Río Cuarto. Desde 1973 a 1982 fue Cura Párroco de Sampacho. Participó activamente de la reapertura del Seminario Diocesano, cuyo nombre pasó a ser “Jesús Buen Pastor”. Allí fue Formador y Director Espiritual (1982-1985). Luego se desempeñó como Cura Párroco de Alejandro Roca (1985-1988); Cura Párroco de Huinca Renancó (1988-1990); Cura Párroco de la Parroquia San Cayetano en Río Cuarto (1991-2014) y Cura Párroco de Elena (2014-2015). Además fue Delegado Diocesano para las Vocaciones y Asesor del Movimiento “Encuentro Matrimonial”.

Palabras del Rector del Seminario

Hemos despido al P Horacio que tanto hizo por la reapertura del Seminario, como formador y director espiritual, cuando algunos de nosotros comenzábamos a ser curas.
Gracias a la comunidad de Elena y a su Párroco por acompañarlo en estos últimos meses, en nombre de todos los que nos sentimos deudores
Gracias Horacio, que San Antonio de El Cano te acompañe, seguí pidiendo por las vocaciones sacerdotales, y descansa en la paz que sólo Dios puede dar.

P. Ricardo Araya, rector del Semianrio

Vida y Obra del Padre Horacio Arial: Sacerdote, Discípulo y Misionero de Hoy

Un seminarista hace unos años atras realizó un trabajo de investigación para la asignatura “Iglesia Diocesana”, sobre la vida y obra del Padre Horacio Arias.

INTRODUCCIÓN:

 

Si alguien vive el ministerio con fidelidad, es modelo para otros, cultiva su vida espiritual, centra la escucha en la palabra y en la celebración diaria de la eucaristía ese alguien es el Padre Horacio Arias. “El Pueblo de Dios siente la necesidad de presbíteros-discípulos: que tengan una profunda experiencia de Dios, configurados con el corazón del Buen Pastor, dóciles a las mociones del Espíritu, que se nutran de la Palabra de Dios, de la Eucaristía y de la oración; de presbíteros-misioneros: movidos por la caridad pastoral, que los lleve a cuidar del rebaño a ellos confiados y a buscar a los más alejados predicando la Palabra de Dios, siempre en profunda comunión con su Obispo, los presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas y laicos; de presbíteros-servidores de la vida: que estén atentos a las necesidades de los más pobres, comprometidos en la defensa de los derechos de los más débiles y promotores de la cultura de la solidaridad. También de presbíteros llenos de misericordia, disponibles para administrar el sacramento de la reconciliación.” (DA 199) Este punto (DA 199) refleja la vida del padre Horacio, vida con una experiencia y en sintonía con Dios, con un corazón semejante al del Buen Pastor, movido por el Espíritu Santo, donde la oración es el centro de su vida. Además comprometido a promover el derecho del más débil de todos, el niño por nacer, promueve la familia como tesoro-don de Dios y administra, fomenta y forma a todos quienes se acercan por la piedad popular a recibir el sacramento de la reconciliación.

BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA

 

El padre Horacio Arias nació en la zona rural de Alpa Corral el 3 de enero de 1943, su familia era numerosa y el era uno de 12 hermanos. Lo ordenan como Sacerdote el 7 de febrero de 1970 en la capilla de Alpa Corral. Actualmente es Párroco de la Parroquia San Cayetano de la ciudad de Rio Cuarto.

OBRA COMO SACERDOTE Y CURA PÁRROCO:

 

El paso del padre Horacio en cada parroquia que era designado, significaba un gran desafío, ya que debía reorganizar la parroquia, muchas veces venida abajo y también crear nuevas parroquias, su caminar guiado por el Espíritu y la iglesia unida lo llevo a dejar su huella en la Parroquia San Martin de Porres de Rio Cuarto; en la Parroquia de Alejandro Roca, con su creación; en Huinca Renanco; luego en Sampacho como Párroco del Santuario de la Consolata, luego su paso como formador del seminario y luego en la Parroquia de San Cayetano, donde hoy es Párroco y pastor de esa comunidad.

LA PASTORAL JUVENIL, VOCACIONAL Y SU PROCESO DE FORMADOR

 

El padre Horacio siendo cura párroco de Sampacho llego a congregar más de 100 jóvenes en el santuario, todos estos jóvenes adolescentes eran estudiantes del cuarto y quinto año del colegio secundario. Esta tarea fue ayudada por 10 “dirigentes jóvenes” a los cuales formaba especialmente para que ayudaran a estos adolescentes a ser “amigos y discípulos de Cristo”, hoy en día en la parroquia de san Cayetano, los jóvenes que lo acompañan ya no son adolescentes sino jóvenes adultos, donde esta amistad y discipulado de Cristo se ve centrada en la oración y el crecimiento de la vida espiritual. “En su búsqueda del sentido de la vida, son capaces y sensibles para descubrir el llamado particular que el Señor Jesús les hace. Como discípulos misioneros, las nuevas generaciones están llamadas a transmitir a sus hermanos jóvenes sin distinción alguna, la corriente de vida que viene de Cristo, y a compartirla en comunidad construyendo la Iglesia y la sociedad. (DA 443)” “Un espacio privilegiado, escuela y casa para la formación de discípulos y misioneros, lo constituyen sin duda los seminarios y las casas de formación. El tiempo de la primera formación es una etapa donde los futuros presbíteros comparten la vida a ejemplo de la comunidad apostólica en torno a Cristo Resucitado: oran juntos, celebran una misma liturgia que culmina en la Eucaristía, a partir de la Palabra de Dios reciben las enseñanzas que van iluminando su mente y moldeando su corazón para el ejercicio de la caridad fraterna y de la justicia, prestan servicios pastorales periódicamente a diversas comunidades, preparándose así para vivir una sólida espiritualidad de comunión con Cristo Pastor y docilidad a la acción del Espíritu, convirtiéndose en signo personal y atractivo de Cristo en el mundo, según el camino de santidad propio del ministerio sacerdotal.” DA 31 En la pastoral vocacional fue un gran impulsor de vocaciones, de la parroquia de la CONSOLATA nacieron 12 vocaciones, todos se ordenaron y actualmente hoy 8 de aquellos jóvenes que estuvieron al padre Horacio ejercen plenamente su ministerio sacerdotal. Fue delegado de las vocaciones en la diócesis, acompañando a todos aquellos jóvenes aspirantes al seminario en tiempo donde los jóvenes de la diócesis hacían sus estudios en el Seminario de Nuestra Señora de Loreto en Córdoba capital. También acompañaba con una visita mensual a los jóvenes seminaristas, muchas veces solo y otras tantas acompañado por Monseñor Moisés Julio Blanchoud. Fruto de aquellas visita a Córdoba y la cantidad de vocaciones sacerdotales es que el padre Horacio insistía a Monseñor Blanchoud sobre la reapertura del seminario diocesano, en aquel tiempo Seminario Sagrada Familia, obra de Monseñor Leopoldo Buteler, que por falta de vocaciones se había convertido en un bachiller humanístico. En córdoba asistían muchos seminaristas y poco a poco fue creciendo el anhelo de reabrir el seminario diocesano, para este fin Monseñor Blanchoud le encomendó al padre Horacio que “reorganizara” el seminario y para eso el padre Horacio visito los seminarios de la Argentina, para darle forma a nuevo seminario. En Buenos Aires el padre Horacio encuentra en su rector un buen seminario a seguir, la idea del año introductorio ya comenzaba a sonar como mas familiar dentro de la formación de los aspirantes al sacerdocio. Así con datos e información de otros seminarios, entusiasmo y con el apoyo de Monseñor Blanchoud se reabre el seminario mayor diocesano con el nombre de “BUEN PASTOR”. En este proceso de formador del seminario debió reordenar el seminario debió acondicionar el seminario y también, el seminario de las peñas, venido en parte abajo debido al poco uso, usurpado por familias y su pileta convertida en basural.

LA CONSOLATA Y SAN CAYETANO- PASTORAL POPULAR

 

La misión pastoral del padre Horacio en la CONSOLATA significo una pastoral popular, donde cada 20 de junio se venera a María del consuelo, a la que consuela, dicha devoción mariana a llegado a un esplendor radiante donde miles de fieles se acercaban a la CONSOLATA llevando aquellas intenciones más profundas, esa devoción mariana a disminuido a lo largo de los años y hoy en día a pesar de esta disminución muchos fieles se acercan al Santuario de la Ciudad de Sampacho La misión pastoral del padre Horacio en San Cayetano es una pastoral popular donde se manifiesta claramente la fe popular a San Cayetano, esta manifestación popular se ve reflejada cada mes el día siete, y en particular en Agosto donde se festeja la fiesta del santo. Esta pastoral popular tiene su centro en que muchas de las parroquias de San Cayetano en el país se unen frente a este acontecimiento y unen fuerza e ideas para tener una línea pastoral semejante. Esto ha hecho a la parroquia de San Cayetano y a su párroco responsable de recibir y atender a tantas personas que movidos por la necesidad de trabajo, del pan digno, se acercan al templo, muchos de los cuales son personas que generalmente no practican dominicalmente el sacramento de la eucaristía y mucho menos el sacramento de la reconciliación, esta realidad hace que el padre Horacio haga una verdadera catequesis mensual a los que asisten a la misa en honor de San Cayetano.

LA FAMILIA- IGLESIA DOMESTICA

 

La familia en la vida del padre Horacio Arias tiene una importancia pastoral relevante. “La familia es uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños, y es patrimonio de la humanidad entera… estamos llamados a trabajar para que esta situación sea transformada y la familia asuma su ser y su misión en el ámbito de la sociedad y la Iglesia” (DA 432). Este tesoro de la familia y esta misión de trabajar en pos de la misma es algo que el Padre Horacio vive plenamente. “Para que la familia sea “escuela de la fe” y pueda ayudar a los padres a ser los primeros catequistas de sus hijos, la pastoral familiar debe ofrecer espacios formativos, materiales catequéticos, momentos celebrativos, que le permitan cumplir su misión educativa. La familia está llamada a introducir a los hijos en el camino de la iniciación cristiana. La familia, pequeña Iglesia, debe ser junto con la Parroquia el primer lugar para la iniciación cristiana de los niños. Ella ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia y los acompaña en la elaboración de su proyecto de vida, como discípulos misioneros.” (DA 302) En su afán de cuidar ese tesoro que siempre el padre Horacio cuido y defendió teniendo hoy en día en la parroquia de san Cayetano a pareja de jóvenes formados espiritualmente y doctrinalmente con respecto a el proceso natural del embarazo y mucho tiempo atrás en el Santuario de la CONSOLATA llego a tener 42 matrimonios formados no tanto doctrinalmente sino espiritualmente donde ayudaban a otros matrimonios a construir una familia integra, donde ellos mismo con su testimonio sean una familia de discípulos y misioneros. Esta formación tanto espiritual y doctrinal hace que estas familias a su alrededor, generalmente parejas jóvenes, vivan plenamente el llamado a ser instrumentos de la creación de Dios.

LA VIRGEN DE LA DULCE ESPERA

 

“El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, también posee una altísima dignidad que no podemos pisotear y que estamos llamados a respetar y a promover. La vida es regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos” (DA 464). La devoción a María es algo destacable en la persona y oración del padre Horacio, esta devoción especial a María y a la familia (como en el punto anterior se enuncia), hace que la advocación de la dulce espera sea la espiritualidad de todos los días 15 de cada mes. Esta devoción a María de la dulce espera ha penetrado muy profundo en la misma espiritualidad de la familia que esta por recibir el regalo de Dios de ser padre. Este regalo se sostiene en la oración y en la misión, en la oración y en la entrega del embarazo a María que aceptando la palabra de dios y su designio de ser la madre del salvador, que conoce el corazón de aquella embaraza ya que ella es madre también, hace que esta oración se eleve en una misma “sintonía”; la misión del regalo recibido es vivir plenamente el embarazo y ser testimonio del Dios de la vida. Cada mes el día 15 se hace la misa pidiendo por aquellas embarazadas en las distintas etapas del mismo y se reza particularmente por aquellas mujeres que todavía no pueden quedar embarazadas, se dialoga con ellos y se los anima a continuar rezando por ese niño que está por venir al mundo, niño que ya Dios ama y que está esperando deseoso que llegue a sus vidas, esto valoriza al niño por nacer, lo hace presente en la oración del pueblo congregado en torno a la palabra y al cuerpo de Jesús.

CONCLUSIÓN PERSONAL CON LO VISTO EN LA MATERIA

 

El padre Horacio Arias, es Sacerdote, discípulo y misionero. Un hombre de Dios, al servicio de Dios. “Todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir a favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios” (Hb 5,1 – DA 193). Su vida y su obra tiende a la edificación del reino de Dios, lo cual doy gracias a Dios por su vida y ministerio ya que es un ejemplo a seguir y también porque impulsó, acompañó y es testimonio de sacerdote, y ese actuar llamo a muchos jóvenes a querer dar la vida por Cristo. El Padre Horacio impulsó a quien escribe esta líneas, líneas que hablan de un Dios que se comunica por medio de sus pastores, líneas que hablan de un Dios que hace de un hombre un instrumento, líneas que hablan de un Dios que todo lo que toca o a quien habla lo transforma, líneas que hablan de un Dios que ha configurado al padre Horacio como sacerdote…como SACERDOTE, DISCÍPULO Y MISIONERO.

 

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