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Hora Santa Vocacional

“Denles de comer ustedes mismos”

SE EXPONE EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

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GUÍA: Cantamos (un canto que motive a la adoración).
GUÍA: En esta adoración vamos a rezar de un modo especial por los sacerdotes y por el aumento y perseverancia de las vocaciones sacerdotales. Alabemos a Dios que nos ha reunido para que como Iglesia lo adoremos y le pidamos por esta intención.

GUÍA: A cada alabanza vamos a responder: Te alabamos, Señor (o puede ser algo cantado)

LECTOR 1:
-Te alabamos, Señor, por tu grandeza
-Te alabamos, Señor, por tu misericordia.
-Te alabamos, Señor, por tu bondad.
-Te alabamos, Señor, porque sos Padre.
-Te alabamos, Señor, por tu gran ternura.
-Te alabamos, Señor, por tu amor sin límites.
-Te alabamos, Señor, por tu creación.
-Te alabamos, Señor, por ser fuente de vida.

(se pueden agregar más alabanzas)

GUÍA: cantamos (“Quiero alabarte” u otros de alabanza)

GUÍA: Iluminados por el Espíritu, escuchemos y meditemos la Palabra de Dios

LECTOR 1: Evangelio según San Marcos (6, 34-44)
“Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato. Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer.” Él respondió: “Denles de comer ustedes mismos.” Ellos le dijeron: “Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos.” Jesús preguntó: “¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver.” Después de averiguarlo dijeron: “Cinco panes y dos pescados.” Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupo, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta. Entonces Él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.”

Palabra del Señor.

Breve Silencio.

GUÍA:Dejemos que la Palabra de Dios resuene en nuestro corazón.

ORANTE 1:
“Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.”

ORANTE 2:
El Señor nos invita a abrir nuestros ojos, a ver que hoy también hay una gran muchedumbre que está como ovejas sin pastor. Una muchedumbre que camina sin rumbo, sin sentido, sin un pastor que los guíe por el camino que los llevará a la verdadera felicidad; una muchedumbre que busca la felicidad en cosas que no llenan los deseos de su corazón.

Te pedimos, Señor, que envíes tu Espíritu al corazón de los sacerdotes, para que no sean indiferentes frente a esa muchedumbre que te está buscando. Dales el don de poder ver esta realidad y compadecerse de ella. Dales el don de saber guiarlos hacia Vos.

Breve Silencio.

ORANTE 1:
“Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde. Despide a la gente, para que vaya a las poblaciones cercanas a comprar algo para comer.” Él respondió: “Denles de comer ustedes mismos.” Ellos le dijeron: “Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos.”

ORANTE 2:
El Señor nos invita a acercarnos a la muchedumbre y a escuchar su hambre. La muchedumbre tiene hambre, hambre de algo que llene sus corazones, hambre de Dios. Y el Señor nos dice constantemente: “Denles ustedes de comer”.

Te pedimos, Señor, que envíes tu Espíritu al corazón de los sacerdotes, para que sepan siempre responder a tu llamado a dar de comer a la muchedumbre. Que sepan que descubrir que nunca es tarde para dar de comer. Que sepan descubrir que ellos pueden darle a tantos hombres el único Pan que sacia, el único Pan que llena los corazones hambrientos, que ellos pueden darte a los hombres a Vos, Jesús Eucaristía.

Breve Silencio o un canto.

ORANTE 1:
“Jesús preguntó: “¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver.” Después de averiguarlo dijeron: “Cinco panes y dos pescados.” Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupo, sobre la hierba verde, y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.”

ORANTE 2:
Jesús siempre nos pregunta qué tenemos para dar, para saciar el hambre de la gente. Jesús no nos pide que demos más de lo que tenemos para dar. Pero Él quiere que eso que tenemos para dar, los dones que Él mismo nos dio, lo pongamos al servicio de ese hambre.
Te pedimos, Señor, que envíes tu Espíritu al corazón de los sacerdotes, para que sepan reconocer en ellos los dones, los carismas, que Vos les regalaste. Y que, con un corazón generoso, entreguen todo para el bien de los hombres.

Breve Silencio o un canto.

ORANTE 1:
“Entonces Él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado. Los que comieron eran cinco mil hombres.”

ORANTE 2:
Frente a la muchedumbre hambrienta puede parecernos que no nos alcanza con lo poco que tenemos para dar, que si contamos sólo con nuestros “cinco panes y dos peces” vamos a despedir a la muchedumbre sin haberlos saciado. Pero Jesús nos invita a ponernos en sus manos. Es en Jesús y desde Jesús que podremos dar de comer y saciar a tanta gente.
Te pedimos, Señor, que envíes tu Espíritu al corazón de los sacerdotes, para que, como Vos, que te das en la Eucaristía para saciar el hambre de todos los hombres, sepan darse, sepan, con sus vidas, ser Pan para los hombres.

Canción: “Quiero ser pan” u otros vocacionales

GUÍA: Unidos a Jesús Buen Pastor, confiemos nuestras súplicas diciendo: Jesús, Buen Pastor, escúchanos.

LECTOR 1:
-Por la Iglesia de Dios, para que ore siempre como Cristo nos enseñó, rogando por trabajadores para la cosecha. Oremos…
-Por los cristianos del mundo, para que con la oración, den seguridad y fortaleza a los sacerdotes que atraviesan por horas de dificultad. Oremos…
-Para que los sacerdotes y consagrados anuncien con entusiasmo el Evangelio de Jesús en el mundo. Oremos…
-Para que siempre haya corazones jóvenes que estén dispuestos a seguir la llamada de Dios y dedicar su vida, como Jesús, los profetas y los apóstoles, al servicio de sus hermanos los hombres, siendo testigos de esperanza. Oremos…
-Para que todos nosotros, comunidad cristiana, tomemos conciencia de que la vocación es fruto de la gracia y oremos insistentemente al Señor pidiendo la abundancia de vocaciones que la Iglesia necesita, recordando hoy, especialmente, las vocaciones a la vida sacerdotal. Oremos…
-Por nuestras comunidades parroquiales, grupos cristianos y centros educativos, para que entre sus miembros se planteen la vocación sacerdotal como una necesidad de la Iglesia y como un signo de madurez en la fe, que les lleve a poner su vida al servicio del Evangelio. Oremos…
-Por las familias cristianas, para que sean hogar donde puedan nacer futuras vocaciones para el servicio de la Iglesia. Oremos…

Canción: “Ven y sígueme” u otro vocacional.

GUÍA: Para concluir este rato de adoración y oración rezamos juntos la oración por las
vocaciones:

Señor Jesús, buen pastor de tu pueblo,
te necesitamos para vivir con esperanza.
Queremos rogarte que regales más sacerdotes a tu Iglesia;
para que lleven la luz de tu palabra
y reúnan a tu familia en torno al altar.
Te damos gracias
porque a través de ellos nos das el perdón
que nos alienta a seguir caminando.

Danos sacerdotes que nos acompañen
a construir un mundo nuevo
de paz, de justicia y de solidaridad.
¡Escúchanos Señor!
Que tus sacerdotes puedan ser fieles a tu llamado,
que sean signo de tu amor para tu pueblo
y se entreguen con alegría.
que sean capaces de compartir la vida de los pobres
y consuelen a los que sufren.
Bendice a nuestro Seminario,
protege a todos los que allí viven y trabajan.
Regala a los seminaristas perseverancia y generosidad.
Jesús Buen Pastor, en vos confiamos.
María, Madre del Seminario, ruega por nosotros.

Amén.

SACERDOTE: Bendición con el Santísimo Sacramento.

GUÍA: Terminamos nuestra adoración al Señor cantando (Alabado sea el Santísimo u otro canto apropiado).