Nuestra Historia
1934
Nace nuestra Diócesis de Río Cuarto
Nuestra diócesis de Río Cuarto, con 58.000 kilómetros cuadrados, nace en el año 1934, siendo Monseñor Leopoldo Buteler el primer Obispo de estas tierras cordobesas. Entre sus principales objetivos como pastor figuraron la Obra de las Vocaciones Eclesiásticas (O.V.E.) y la fundación del Seminario Menor, las misiones populares en todo el ámbito de la Diócesis, la enseñanza catequística y la erección diocesana de la Acción Católica Argentina.
1935
Fundación de la OVE en la Diócesis
Todas sus aspiraciones vieron la luz durante sus primeros años de trabajo pastoral.
El 18 de julio de 1935 (cuatro meses después de su toma de posesión) fundó la OVE en la Diócesis con fin de documentar y ayudar con plegarias y donativos a esta obra eclesiástica.
1937
Donación del Edificio en Construcción
Dos años después, un decreto de Monseñor Buteler, anunciaba un hecho de gran importancia para el futuro espiritual de la Diócesis: la donación por parte de la Sociedad “Damas Protectoras de la Infancia”, de Río Cuarto, de un valioso edificio en construcción y el terreno.
1943
Apertura del Seminario
El Seminario ya tenía fecha de apertura en los planes del Obispo Buteler: el curso de 1943. Pero había que completar la infraestructura indispensable y, en ella, ocupaba un lugar imprescindible la capilla. A este fin obedeció una carta que envió a todos los párrocos pidiendo una lista de personas que pudiesen colaborar “al menos con un peso”. Así emitió 12.000 cartas pidiendo colaboración y con lo recaudado se construyó la capilla que fue bendecida el 23 de agosto de 1942.
La apertura del Seminario
Ya desde la navidad de 1941 el Obispo había anunciado que abriría el Seminario Menor en 1943. y así lo hizo. Para la dirección del Seminario pidió la colaboración de la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María de Palma de Mallorca (España), que un año antes habían llegado a la diócesis desde Bilbao.
22 seminaristas ya estaban preparados para comenzar sus estudios en el Seminario Menor que tendría como Titular a “La Sagrada Familia”, dando así nombre al mismo.
Y finalmente, el 4 de abril de 1943, ante más de un millar de personas, y con la presencia del Nuncio Apostólico de su Santidad, el Papa Pío XII, en Buenos Aires, el Arzobispo José Fietta, quedó inaugurado el Seminario de Río Cuarto.
El día fue espléndido. El Seminario se cubrió de banderas patrias y pontificias y una monumental cruz blanca de veinte metros de altura. Un enorme tablado cubría el patio interior para dar cabida al altar y reclinatorios para autoridades y padrinos.
Monseñor Buteler, con un extenso discurso inaugural, quiso reseñar la mayor obra de su vida pastoral y así lo expresaba en sus primeras palabras: “acontecimientos de alta significación y vital trascendencia para la vida religiosa de esta Diócesis de Río Cuarto”.
1948
Inauguración del “Seminario Menor y Mayor Sagrada Familia”.
Cinco años más tarde, en 1948 comienza la preparación propiamente sacerdotal, inaugurando así el Seminario Mayor de la Diócesis que quedó bajo la denominación “Seminario Menor y Mayor Sagrada Familia”.
La mano de Dios comienza a hacerse palpable y muchas personas se sienten bendecidas por estos jóvenes.
1954
Se ordenan los primeros siete sacerdotes.
En 1954 se ordenan los primeros siete sacerdotes, entre ellos quién sería nuestro Obispo años más tarde: Ramón Artemio Staffolani. De este modo comienza a latir “el corazón de la Diócesis”. Estaba claro que la vocación sacerdotal era una bendición de Dios, y a lo largo de su episcopado Monseñor Buteler animaba y exhortaba a la gente a rezar mucho por las vocaciones sacerdotales.
1966
Cierre Seminario Mayor y apertura del Colegio Bachillerato Humanista
La falta de vocaciones
Las décadas del ´60 y ´70 fueron momentos de gran crisis vocacional. El número de jóvenes que respondían al llamado de Dios disminuyó considerablemente, y se hacía casi imposible mantener la estructura del Seminario. Fue por eso que en 1966 se cerró el Seminario Mayor y se transformó en un colegio Bachillerato Humanista. En tanto, los seminaristas fueron enviados al Seminario de Córdoba para formarse y luego regresaban a ejercer el ministerio en la Diócesis. EL objetivo del Bachillerato era buscar e incentivar a quienes podrían tener vocación sacerdotal.
Toda la Diócesis, preocupada por la disminución de vocaciones comenzó a tomar conciencia de la necesidad de rezar por ellas. La respuesta no se hizo esperar y lentamente comienzan a aparecer vocaciones, naciendo así la posibilidad de reabrir el Seminario.
1982
Reapertura del Seminario Mayor, renombrado “Jesús Buen Pastor”
El día que el Seminario reabrió sus puertas
El Padre Staffolani y los demás sacerdotes propusieron a Mons. Blanchoud, Obispo de entonces, el proyecto de darle vida nuevamente al Seminario. La propuesta fue aceptada por el Obispo y puso a cargo de la misión al Padre Arias, al Padre Bustos y al Padre Staffolani como rector del Seminario.
Pero el reinicio implicaba una gran inversión económica y humana. Pero Dios no abandonó a su pueblo y, tras mucho sacrificio, el 7 de marzo de 1982 abre sus puertas nuevamente el Seminario Mayor al que se le cambió el nombre, llamándolo desde entonces “Jesús Buen Pastor”.
1988
Primeras ordenaciones luego de reapertura.
Poco a poco fueron concretándose los frutos de esos años de trabajo.. En 1988 comienzan las primeras ordenaciones de esta segunda etapa del seminario (en la sección “formadores y seminaristas” se encuentran los nombres de los sacerdotes egresados del seminario)
El seminario fue madurando una identidad, una espiritualidad, un compromiso, una pastoralidad. Con el paso de los años otras diócesis comienzan a enviar sus seminaristas a nuestro seminario (Villa María, La Pampa; 9 de Julio).
Muchos seminaristas y formadores transitaron por nuestras galerías y nuestras aulas. El seminario se fue fortaleciendo, y hoy, a 26 años de aquella reapertura, ya han sido ordenados 80 sacerdotes egresados de esta casa.
Ex Alumnos
El 12 de octubre de 1965 se realizó en el Seminario el primer encuentro de Antiguos Alumnos, al que asistieron más de un centenar. Ese día por la mañana concelebraron los PP. Cirer, Pérez, Namur, Hermanos Bellando y Pereira.
Después, partido de fútbol, reuniones, una comida cordialísima en la que se cantaron con nostalgias las obligadas canciones de tiempo de Mons. Buteler: Linyera y Alma de Dios.
Por la tarde hubo una asamblea general en la que se acordó crear la Asociación de los Exalumnos redicada en nuestro Seminario. Las palabras finales estuvieron a cargo de los Padres Rector y Cirer.
En la actualidad los ex alumnos continúan reuniéndose en enero en Las Peñas y en octubre en el Seminario
FINALIDAD
El Seminario Mayor Diocesano es una comunidad que tiene como finalidad formar a los futuros pastores de una diócesis, discípulos misioneros configurados con Cristo Pastor (Cfr. RFIS 35, 52).
A continuación, te contamos más sobre la formación que reciben los seminaristas.
Proceso Formativo
La formación que debe recibir un sacerdote para ejercer su vida ministerial comienza en la etapa del Seminaria, llamada “Formación Inicial” y lo acompañará durante toda su vida como “Formación Permanente”. Es un itinerario en el que cada etapa afronta sus propios objetivos, metas, logros y dificultades. Por eso lo denominamos “un proceso formativo”. Esta dinámica, nos deja en claro que la formación inicial que reciba un seminarista deberá ser personalizada, respetando sus propios procesos, y asumida por el mismo de manera personal.
CONTACTO
La vocación al sacerdocio es una aventura única que comienza con una simple inquietud en el corazón: la llamada de Dios a entregarse por entero al servicio de los demás. Es una invitación a vivir al estilo de Jesús, el Buen Pastor, para anunciar la Buena Noticia, acompañar y llevar esperanza allí donde más se necesita.
Si te preguntás qué quiere Dios para tu vida, si sentís que te invita a darle un rumbo más alto, en el Seminario “Jesús Buen Pastor” queremos acompañarte para discernir, escuchar y responder con generosidad. Aquí encontrarás un ambiente de oración, fraternidad y crecimiento integral para ir descubriendo, junto a otros que hacen el mismo camino, qué espera Él de vos.
Ser sacerdote es mucho más que una profesión: es un camino de entrega y amor que te transforma para transformar la vida de otros. Si esta inquietud resuena en tu corazón, te animamos a darle lugar y a dejar que la voz de Jesús te guíe para que descubras la alegría de vivir para Él y para su pueblo.
